Por más que lo que leas lo haya dicho o pensado alguien, juro evitar el plagio. Leete mi blog un rato.

jueves, 24 de febrero de 2011

-Papá, ¿estás diciendo que no hay que combatir la droga?, ¿que la droga no es mala?
-La droga no es mala.
-¡¿Por qué decís eso?!
-¡Por favor, si es una verdad evidente para cualquiera! Una sustancia interte no puede ser buena ni mala.
-Papá, no estoy para bromas, este es un tema serio.
-Justamente por eso hay que hablar con propiedad.
-Bueno, pero vos siempre me dijiste que lo importante es transmitir la idea.
-En este caso, la idea que se transmite es errónea y no porque sea producto de la comunicación defectuosa de una persona, es un mensaje institucional: "La droga es basura", "La droga es un viaje de ida", "Decíle NO a las drogas", "Maldita cocaína", etc. Estos slogans confunden y no ayudan a resolver un problema que es dramático para muchas personas y puede serlo para muchas más.
-¿En qué pueden confundir?
-En varias cosas pero, fundamentalmente, en que no ayudan a encontrar la raíz o los motivos del problema. Si yo supongo que la causa es una sustancia inerte voy a intentar bloquear el acceso a ella.
-¿Y eso está mal?
-Por supuesto. Imagináte que los varones adultos comenzaran a tirarse del balcón de sus casas porque es una moda sentir la sensación de vértigo y es signo de masculinidad mostras las cicatrices de la caída. Si esto se convirtiera en un hábito que no solo provoca muertes y heridos sino víctimas entre los transeúntes, ¿cómo debería tratarse ese problema?, ¿habría que prohibir las veredas?, ¿clausurar los balcones de las casas? "No salgas al balcón, es un viaje de ida...", "Maldita vereda". Si te rebajan el sueldo y hacés el mismo trabajo, ¿cuál sería tu reacción? "Maldito recibo de sueldo".
-Ahora entiendo a dónde querés llegar. Estás diciendo que es algo inutil.
-Exacto.
-Entonces hay que tratar que la gente no consiga droga.
-¡No!
-¿Por qué no?
-Creí que te había quedado claro, el problema de la adicción no está en la droga. Está en las condiciones específicas de cada persona que la consume y en el contexto, en su sociedad.
-Por eso te digo, es mejor que el adicto no acceda a la droga.
-No me entendés. ¿Con qué suponés que se drogan los que no pueden conseguir drogas puras? ¿Sabías que se inyectan vino, agua podrida, sangre de un compañero...?
-¡¿En serio?! Yo creía que si no la conseguían se drogaban con pegamento... y, sino, robaban para comprarla...
-¿Te das cuenta? Esto va más allá de una sustancia; por eso, combatir la droga es por lo general una excusa para establecer un control social como el que ya conocés...
-Ahora conozco dos tipos de control, ¿de cuál me hablas?
-Del que vigila y castiga por salirse de lo establecido.
-Bueno.. pero, ¿no me estás diciendo que se persigue a la droga y no a las personas?
-Mmmm, me parece que tenemos que hablar de varias cosas. ¿Por qué pensás que la gente se droga?
-¡Ay, papá! Te dije que no sé... puede ser porque la gente de alrededor suyo lo hace, por falta de afecto..., pueden ser tantas cosas...
-Gregory Bateson un día quiso estudiar los emcanismos por los que una persona se transformana en alcohólico y por eso se preguntó: si lso problemas llevaron a una persona a tomar alcohol, que se le prohíba la bebida, ¿solucionará esos problemas?
-Entonces hay que solucionar los problemas de la gente para que no beba y no se drogue?
-No es mala idea, aunque poco realista para las condiciones actuales..., pero bien se podría estudiar los mecanismos sociológicos y culturales de la adicción con solo gastar un poco de la fortuna que se invierte en campañas "antidroga". Claro, tendríamos que enfrentarnos con nuestra responsabilidad social en la producción de "adictos". Te imaginás que comprobemos que nuestra cultura no es perfecta, que no es la mejor posible. No, no, no..., a los que ejercen el poder eso no les gustaría, mejor echarle la culpa a una sustancia inerte...

Fragmento de "Metálogo religioso: ¿en qué creemos?", La mirada del marciano, ensayos para conocer lo conocido. Pablo Rafael Bonaparte.

domingo, 13 de febrero de 2011

Te hiciste un hueco!. Sí, vos!.

Te quedaste en las palabras y con ellas, se fue toda tu credibilidad. Te quedaste y te volviste repetitivo, perdiste sentido.
Teoría y práctica, palabras y hechos. Lo tangible, los hechos. ¿Y por qué lo hiciste? no sabés.
Permiso te das para analizar situaciones agenas. Persmiso te das y creés tener capacidad, para pararte a ambos lados y ver más de una realidad. Permiso te das de mucho pero demostrás ser nada.
Cómo intentar abstraerse, querer comprender, buscar razones, y encontrar respuestas que justifiquen o al menos expliquen, lo aberrante.
No podés, no lo hacés, no debés. Nunca más que no merecer.

Es necasrio y aceptable el arrepentimiento. Pero díganme si conocen algún arrepentido que haya podido volver las cosas atrás.

No saber qué rescatar. Quisiera parar el mundo y, ahí, quedarme solo un rato.